martes, julio 15, 2008

No sé que es lo que cobra sentido, cuando piensas en errores, en tu estado, en lo que tienes y lo que necesitas. Tener la conciencia de lo que se debe hacer es muy diferente a ejecutarlo, y por supuesto mucho más simple. Llega un momento en que no se encuentran fundamentos, ni estabilidad, la verdad solo se requiere una salida de emergencia ante tanta incertidumbre.
Pareciera que las salidas de emergencia son el supuesto respiro dentro de un mar asfixiante mas que reconfortante, desde las profundidades sales de golpe a una superficie en la que respiras aliviado por que tu vida se salvó, paso uno. Estás supuestamente feliz, pero luego miras y el mar sigue siendo tan gigante y tan profundo como antes, sólo que por un momento el paso de una emoción a otra generó una ilusión en ti. Ilusión, es una palabra tan recurrente en la vida como la desilusión, una no existe sin la otra y no se cansan de aparecer a través del tiempo.
La ilusión me ha hecho creer en conceptos, situaciones, emociones y personas que nunca existieron y que no fueron más que un efecto de mi imaginación o de la imaginación o creencias de otro. Pero... ¿que gracia tendría vivir sin creer? depende de lo que se crea. Supuestamente las caídas nos hacen aprender, contener conocimiento y verdades, aprehender, tomar la experiencia como quien toma un puñado de arena para guardarlo en una bolsita de género o un puñado de sal para agregarlo a un guiso en la olla, la diferencia es que deberiamos tomar en puñado de hechos y experiencias ingratas para agregarlos a nuestra estantería personal de conocimiento. Pero esto no se dejará instalado en la estantería, sino que deberá ser evaluado y generar una nueva hipótesis, una nueva semilla, una nueva postura y pensamiento ante un error, ante una situación. Frente al modo de ver al mundo, mi entorno y sobre todo en el modo de verme a mi.

Complejo, pero supongo que realizable.
Podemos reciclar la mayoría de las cosas, pero siempre existirán algunas incapaces de degradarse, así como es el plomo en nuestra tierra...son las heridas profundas en nuestra alma.

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